Durante mucho tiempo creí que liderar —y acompañar procesos humanos— era tener respuestas, tomar buenas decisiones y sostener el ritmo.
Con los años, la experiencia y muchas conversaciones profundas, entendí algo distinto: el verdadero impacto ocurre en la forma en que estamos con otros, no solo en lo que hacemos.
Ahí fue cuando el coaching dejó de ser una herramienta y se convirtió en una manera de mirar, escuchar y relacionarme.
¿Por qué hablar de las competencias de coaching de la ICF?
La International Coaching Federation (ICF) no define el coaching por técnicas ni por títulos.
Lo define por competencias: comportamientos observables que reflejan un nivel de consciencia, ética y presencia en la relación con el otro.
Y aquí viene algo importante:
estas competencias no viven solo dentro de una sesión de coaching.
Viven en reuniones, conversaciones difíciles, procesos de liderazgo, feedback, toma de decisiones y gestión de equipos.
Por eso hoy quiero hablarte de ellas, tanto si eres coach y aún no estás vinculado a ICF, como si eres líder y buscas una forma más humana y efectiva de liderar.
Las 8 competencias como un mapa
Más que una lista, las competencias ICF son un mapa invisible.
Un mapa que guía conversaciones que generan consciencia, responsabilidad y crecimiento.
Te las presento con una mirada sencilla y profundamente humana:
1. Demostrar práctica ética
Liderar y acompañar desde la integridad, la confidencialidad y el respeto profundo por el otro.
No hacer daño, no imponer, no cruzar límites.
2. Encarnar una mentalidad de coaching
Pasar del “yo sé” al “confío en el proceso y en la persona”.
Es curiosidad genuina, aprendizaje constante y humildad profesional.
3. Establecer y mantener acuerdos
Conversaciones claras, con propósito y expectativas compartidas.
Menos suposiciones, más claridad.
4. Cultivar confianza y seguridad
Crear espacios donde las personas pueden expresarse sin miedo.
Donde no se juzga, se acompaña.
5. Mantener presencia
Estar realmente aquí.
Escuchar sin prisa, sin agenda oculta, sin distracciones internas.
6. Escuchar activamente
Escuchar lo que se dice… y lo que no.
El lenguaje, la emoción, el silencio.
7. Evocar conciencia
Hacer preguntas que despiertan, que incomodan amorosamente, que amplían la mirada.
8. Facilitar el crecimiento del cliente
Acompañar la acción con sentido.
No solo lograr resultados, sino sostener aprendizajes.
¿Y qué tiene esto que ver con liderazgo?
Todo.
Un líder que desarrolla estas competencias:
- comunica con mayor claridad
- gestiona conflictos con madurez
- delega desde la confianza
- genera compromiso, no solo cumplimiento
- deja de cargar con todo y empieza a facilitar procesos
No porque se vuelva coach, sino porque aprende a liderar desde el ser, no solo desde el rol.
La mirada del Coaching Humanista
En el Coaching Humanista Organizacional no buscamos “aprender técnicas”.
Buscamos encarnar competencias.
Eso implica:
- mirar al ser humano de forma integral
- reconocer emociones, creencias y contexto
- acompañar desde la amorosidad y la responsabilidad
- practicar en tiempo real, con supervisión y consciencia
Porque no se trata de hacer más, sino de ser distinto en la conversación.
Un camino que continúa
En los próximos blogs iré profundizando en cada una de estas competencias, una por una. No desde la teoría, sino desde la experiencia real del coaching y del liderazgo cotidiano.
Cuando entendemos estas competencias, cambiamos nuestra forma de conversar, y cuando cambiamos nuestras conversaciones, cambiamos culturas, equipos y resultados.
Si eres coach o líder y sientes que tu forma de acompañar puede ir más profundo, este camino de certificarte como Coach Humanista Organizacional, puede ser para ti.
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